Conoce toda la verdad sobre el oficio de los poetas

Las personas deben comenzar a confiar en la nueva poesía, en los nuevos poetas, en los escritores de su país; en las publicaciones independientes.

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Los escritores no se hacen de la noche a la mañana. Tuvieron grandes demonios internos, algunos pudieron con ellos, otros aprendieron a convivir con eso; pero todo fue sumándose a sus horas de vuelo.

Por Luis Antonio González Silva @tonemorisato

poetas

Ximena, una alumna que tuve en el último curso que impartí sobre poesía, me comentaba lo emocionada que estaba al conocer a un poeta de carne y hueso (creo refiriéndose a mí) porque ella siempre ha seguido páginas de Facebook de escritores ya muertos, que ha leído casi todos sus libros y que ama la poesía por todo eso… el curso lo tomó para comprender mejor la poesía pero no quería escribir; su argumento era: Yo no nací con el don.

Las solapas de los libros de grandes escritores nos han bombardeado durante años lo maravillosos que fueron, al punto, que parecen seres poderosos, inalcanzables. En los cursos que imparto les muestro a mis alumnos ese lado que el “marketing” no quiere mostrar sobre los escritores, porque los hace humanos.

Los escritores no se hacen de la noche a la mañana, pasaron por un gran proceso de enseñanza; experiencias tras experiencias inundadas de fracasos, pero siguieron adelante. Tuvieron grandes demonios internos, algunos pudieron con ellos, otros aprendieron a convivir con eso; pero todo fue sumándose a sus horas de vuelo.

Se cree que al ser escritor se tiene sólo dos opciones: nacer con un súper poder mutante para la escritura o no. Eso es una gran mentira, nos han hecho creer que existe un don entre los escritores el cual las demás personas nunca podrán tener; eso es muy conveniente porque provoca ventas de sus libros, y las mentes del “marketing” comienzan a funcionar.

Estoy consciente que hay que vender, pero algunos colegas de letras se quejan abruptamente de las personas que compran libros y libros de poetas ya muertos en el siglo pasado, pero que no les dan la oportunidad a los nuevos poetas. A Ximena le decía que nosotros no tenemos el don, como así lo han hecho ver, que nosotros no hablamos de nuestra vida personal, nosotros retratamos la época que nos ha tocado vivir; nuestro oficio es el de dar voz a las emociones, ayudar a expresar eso que tal vez por falta de vocabulario o entendimiento no se logra.

Es muy bueno leer el legado de esos poetas pero ellos retrataron su momento, hoy vivimos una realidad distinta; el juego de emociones y sensaciones ha cambiado, si bien, podemos decir que hay un común denominador pero el factor tiempo es primordial. Al iniciar un curso de poesía les pido a mis alumnos: Díganme el nombre de cinco poetas mexicanos vivos que aún sigan produciendo, me refiero a poetas publicados, no a poetas que se desenvuelven en redes sociales. El resultado de ello es que pocos contestan a la mitad, es decir, sólo conocen a Benedetti, Sabines, Neruda… y por desgracia, no hacen referencia de ninguna mujer.

El “marketing” (por así usar la palabra), ha logrado que las personas no confíen en los poetas nuevos, peor aún, no confían en las publicaciones fuera de una gran editorial. También, provoca (erróneamente) que el único camino para ser poeta sea el de publicar en una gran marca editorial o con un apoyo del Gobierno.

¿Qué oficio es el de ser poeta? Es la pregunta que siempre me ha acompañado, cada día tiene una respuesta distinta, algunas veces se alimenta con nuevas experiencias, pero siempre ronda.

Las personas deben comenzar a confiar en la nueva poesía, en los nuevos poetas, en los escritores de su país; en las publicaciones independientes. He conocido poetas que tiene mucho más valor que aquellos publicados por grandes marcas o por apoyos públicos porque la autopublicación o la publicación independiente exigen un gran trabajo y dedicación para concretar un libro. Eso habla muy bien del autor porque nadie hace un esfuerzo sino creyera que su labor poética tiene algo que aportar.

Basta de mentiras, el poeta no es un ser que nació prodigioso, tampoco es una marca editorial, el poeta es la voz de la época que estamos viviendo. ¿Qué oficio es el de ser poeta?, algo que se replanteó al leer a una de las jóvenes promesas que tiene nuestro país, y comparto en estas líneas: “La poesía brinca entre mis dedos / como resultado de las imperfecciones / de no escribir nada / por mi ausencia.” Escribir, Jorge Yam; de su libro Engranaje.

Twitter / Instagram: @tonemorisato
#CazandoMusas

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