Mochila al hombro: Recorriendo Veracruz

Los viajes cortos ayudan a reencontrarnos, relajarnos o simplemente disfrutar de las pequeñas cosas de la vida

Por in , , , , , ,
0 0 0 1 Comentario

Tecolutla es un pequeño pueblo pero con un gran encanto, muy pintoresco y acogedor, su gente es amable, tranquila y alegre.

Para nuestros lectores extranjeros les estoy platicando de un lugar al norte de Veracruz, un estado de México.

Me tocó visitarlo durante las festividades de San Bartolomé, que se celebran del 21 al 24 de agosto, es una semana de fiesta con un mini carnaval en el centro. La comida es deliciosa y la playa está a menos de medio kilómetro, así que llegas a cualquier lado caminando, todo es muy tropical.

Carnaval Veracruz

Travestis desfilaron en el Carnaval. Foto: Colibrí Magenta

Día 1:

En Tecolutla no hay hoteles de ultra lujo, si no vas en plan mochilero no te recomiendo visitarlo. El Hotel Real de Quijote y Real del Mar son buenas opciones. Es grandioso salir a caminar por las tardes porque el calor es muy intenso durante el día.

Durante las tardes de agosto se incrementa el turismo por las fiestas patronales a San Bartolomé, el ambiente es de carnaval, hay gente bebiendo en las calles, cada negocio tiene su carro alegórico, es muy divertido, el hotel en donde estaba tenía un alegrije en forma de sirena a la que llamaba “Niña”.

Día 2:

Desperté temprano para ir a Tuxpan a desayunar en la playa, es cerca de Tecolutla, vi el amanecer sentada en una hamaca mientras los dueños de un restaurante pequeño se preparaban para recibir a los turistas, me declaro fan de los frijoles negros veracruzanos.

Después de eso me dirigí al centro para meterme al mercado y buscar el auténtico Zacahuil (tamal gigante) que significa “tuza en canasta” en lengua náhuatl y cerciorarme de que en realidad sabe a té mate. Más tarde rente una lancha que me llevaría a donde el río Tuxpan desemboca con el Golfo de México, es un lugar mágico, arena caliente, selva, mar, aves, cangrejos.

La brisa es muy fuerte, huele a una humedad agradable, a lo lejos vi un árbol caído atascado en el lodo, varias aves lo habían hecho su hogar entonces cerré los ojos y dije esta es una de las cosas por las que pienso que vale la pena vivir para ver.  Regresé en la tarde al hotel en Tecolutla para disfrutar el desfile en la noche.

El río Tuxpan desemboca con el Golfo de México, es un lugar mágico, arena caliente, selva, mar, aves, cangrejos. Foto: Colibrí Magenta
El río Tuxpan desemboca con el Golfo de México, es un lugar mágico, arena caliente, selva, mar, aves, cangrejos. Foto: Colibrí Magenta

Día 3:

Viajé por casi dos horas para llegar a “El Tajín”, un sitio arqueológico, fue la capital del imperio Totonaca, sus pirámides son de características grecas, hay un centro comercial en la entrada donde venden artesanías y comida, los restaurantes rústicos de ahí cocinan un arroz estupendo. Tienen la pirámide de los Nichos, llamada así porque los tableros que componen sus fachadas fueron decorados con nichos que hacen un total de 365, razón por la cual ha recibido atención de los estudiosos en calendarios y cosmovisión Mesoamericana. Se recorre el lugar en aproximadamente dos horas, es muy grande pero muchos sitios están restringidos para el público.

Para refrescarme compré una bolsa con trozos de naranja picada espolvoreadas con chile a una lugareña que se metió entre el monte para vender fruta y dulces, ya que dentro del sitio arqueológico no venden nada.

El Tajín, Veracruz. Foto: Colibrí Magenta
El Tajín está cerca de Papantla (escasos 20 minuto) por eso tienen lugar ahí “Los voladores de Papantla”, se trata de una ceremonia musicalizada por un tambor y flauta, es un ritual de agradecimiento por las buenas cosechas. Cuatro hombres atados de los pies a un palo, giran representando los cuatro puntos cardinales. Foto: Colibrí Magenta

Día 4:

Al amanecer en Tecolutla se liberan las tortugas en la playa,  fue una experiencia de vida inolvidable para mí ya que participe con el Campamento Tortuguero “Vida Milenaria”, se localiza a la orilla de la playa a unos 50 metros de la plaza municipal, se encargan de proteger a las tortugas marinas cuando van a desovar en la playa, rescatan sus huevos para que no sean víctimas de los depredadores entre ellos los humanos. Es fantástico tener entre las manos a una pequeña tortuga impaciente por adentrarse al mar y ayudarla a llegar.

Este es un pequeño tour que disfrute para regresar a la rutina citadina, los viajes cortos ayudan a reencontrarnos, relajarnos o simplemente disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y lo que la naturaleza nos ofrece.

 

 

    • Eugenia López
    • 6 Octubre, 2017
    Responder

    Gracias por compartir, no todas las personas tenemos para hoteles 5 estrellas. Así que si sabes de otros lugares cercanos que visitar asi en corto, te agradeceré lo compartas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *